Abrumado por tanta responsabilidad, el animal había huido.
Últimamente parecía agobiado, pero nunca imaginó que desaparecería así, sin un rastro, sin una palabra. Le buscaron durante meses, sin éxito. A sus hijos, de 4 y 6 años, les dijo que su papá había partido en un largo viaje, que tardaría en volver. Ahora, diez años después, lo tenía allí delante. La mujer tenía un leve parecido con ella. Le acompañaban dos niños, de unos 4 y 6 años. Parecía agobiado. Se quedó allí, clavada, sin saber que hacer.
De repente, dio media vuelta y se marchó sin que él la viera. Por ella, podía seguir muerto diez años más.
jueves, 31 de julio de 2008
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